La Comisión Europea reconoce a la ganadería extensiva, particularmente el pastoreo ovino y caprino, como un elemento estratégico para enfrentar algunos de los mayores desafíos ambientales del continente.
Así lo recoge la nueva Estrategia Ganadera de la UE, presentada la semana pasada y que especifica que las ovejas y cabras desempeñan un papel esencial en la gestión del paisaje y en la prevención de incendios forestales. Al consumir hierbas, arbustos y vegetación seca, estos animales reducen de forma natural la carga de combustible disponible, actuando como cortafuegos biológicos y limitando la propagación de fuegos, especialmente en las regiones mediterráneas más vulnerables al cambio climático.
La estrategia destaca que la ganadería extensiva no solo contribuye a la conservación de la biodiversidad y al mantenimiento de ecosistemas abiertos, sino que también ayuda a combatir el abandono rural y fortalecer la cohesión territorial.
Por primera vez, Bruselas posiciona explícitamente a estos sistemas productivos como parte de la solución a problemas como la adaptación climática y la preservación de paisajes tradicionales. «El pastoreo extensivo se convierte en uno de los mejores aliados contra los incendios», señalan fuentes del sector, que celebran el reconocimiento institucional.
Organizaciones como Interovic han acogido positivamente la estrategia, aunque reclaman medidas económicas y de apoyo específicas para garantizar la viavilidad futura de estas explotaciones. El abandono del sector es una de las preocupaciones en Bruselas. La estrategia señala que el declive de la ganadería está estrechamente relacionado con el abandono de tierras en muchas regiones europeas. «El Centro Común de Investigación calcula 29 que alrededor del 11 % de las tierras agrícolas de la UE podrían abandonarse de aquí a 2030, mientras que casi una cuarta parte (1,38 millones de hectáreas) de todo el abandono agrícola en la UE probablemente se producirá en zonas de montaña», añade el documento, que señala que «las zonas rurales tienen un potencial increíble para convertirse en un motor de la resiliencia, el crecimiento sostenible y la preparación europeos».
Por ello, considera que «la creación de zonas rurales económicamente atractivas y habitables ayudará a retener y atraer población, contribuyendo así a la vitalidad a largo plazo de estas regiones». La nueva estrategia forma parte del esfuerzo europeo por hacer que el sector ganadero sea más resiliente, competitivo y sostenible, equilibrando producción, medio ambiente y desarrollo rural. Este reconocimiento podría abrir la puerta a incentivos y políticas de apoyo a los pastores y ganaderos extensivos en los próximos años, valorando su contribución más allá de la producción de carne y leche.

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